21 mar 2011

ARCANAS




Este intrépido sol de la tarde  
que humedece con descaro
mis pies desnudos bajo las tímidas sábanas,
sabe acaso que viene a visitar a un muerto?

Será este infierno de batas blancas, de inyecciones,  
de esterilizadas manos, de sofisticada tecnología,
donde el sueño de la morfina me aquieta,
el paraíso artificial del que hablaba el poeta?

O me espera entonces ese perfecto Edén
promesa sagrada según las escrituras
de un paraíso de vida eterna sin enfermedad, sin dolor,  
la resurrección, vida eterna después de la muerte?

Pero que es la muerte sino un paso hacia el vacío,
el inesperado trago de cicuta, el prosaico fin,
un desconocido viaje mas, un nuevo límite a desafiar?
Me niego a creer que esto sea todo…

Acaso sea entonces el preámbulo experimental de otra vida,
la ammiótica expectativa de un renacer,
la incierta posibilidad de una nueva existencia,
de reencarnar en otro ser, de nacer nuevamente por primera vez?

Seré de nuevo un niño sin memoria,
un ser sin experiencia que haya olvidado
tu gesto, tu mirada, tu perturbadora piel,
la calidez de tu voz en un arrullo?

Acaso seré capaz de no recordar
Esos pardos ojos de alondra, aquella fresca boca de primavera,
O, ignorante, te buscaré sin saberlo 
en evocadores rostros de mujeres anónimas?

Renaceré en algún desconocido mundo rojizo,
con crepúsculos magentas y amarillos mares de piedra,
donde  extrañas criaturas vegetales puedan curar
el cuerpo y el alma con solo mirar?  

Pero ese otro idílico mundo,
que es, donde está?
Moriré viejo y enfermo como me hallo ahora,
y volveré como un ser nuevo y saludable?

Y si no renaciera en persona,
Si volviera como algo mas sutil,
un suave rumor, una caricia, un impulso, una sensación,
un intangible segundo de fuego?
  
El  obstinado coraje del niño que comienza a caminar,
O la eufórica incertidumbre  en el despertar sexual del adolescente,
la delicia del abuelo con su nieto en brazos,
O el espasmódico instante en que estalla un orgasmo?

O el feroz incentivo mercantil del brutal proxeneta,  
la impasible censura de inconfesados deseos prohibidos,
O el oscuro y salvaje empuje de un pederasta,
O tal vez la irreversible congoja de un condenado a muerte?

O seré entonces una aturdida brizna en el aire,
una invisible mota de polvo suspendida a trasluz en un rayo de sol,
un nauseabundo detritus que abone una tierra nueva,
una microscópica bacteria asesina esperando la oportunidad de un cuerpo indefenso?

Seré acaso, un profano grano de polen albergado en la corola de una flor,
destinado a viajar en patas de insectos para polinizar otras flores,
O acaso el resto de una hoja que atenazada  por una obrera 
llegue al centro del hormiguero para transformarse en alimento de la colonia,

O seré el privilegiado espermatozoide que en una desenfrenada carrera compite
por el galardón de fecundar el óvulo maduro,
para multiplicarse en miles de células, tejidos, órganos,y por fin en un feto
y así convertirme en un nuevo honbre… o en una mujer, condenada a parir con dolor?

Seré la creación suprema de un inspirado hacedor superior,
O el ocasional juguete en la mano de un niño caprichoso?

Acaso tal vez ninguna, y solo seremos, seré, sea, soy,
la vida mas la vida
y luego mas vida aún
para seguir cambiando y transformándome
a mas vida
y luego de la vida, vida,
y aún mas allá, mas vida,
eternamente vida,
para ser luego vida,
sin descanso,
girando
en la rueda infinita de la vida.

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