DESORDEN IMAGINARIO
30 mar 2013
25 nov 2011
COMPATIBLES
La aspereza de tu piedra negra
frota con avaricia mis tobillos hinchados.
Mis piernas con várices se congestionan
en el doloroso parto de tus hijos
y el abuso consciente del innecesario reposo.
Los garfios de tus uñas desgarran sábanas y piel
en medio de una erótica disputa.
Experimentadas y resistentes callosidades
trazan senderos en mis indefensas carnes.
Entre los vapores de tus viciados pulmones
que respiran en mi noche como agotados fuelles
encuentro la angustia de mi rinitis crónica.
La indolencia de tus intestinos urden una espontánea vigilia
mientras mi úlcera gástrica regurgita tus alterados mutismos.
Con la torpeza de mis manos esmirrio tu contracturada espalda
en los estertores de un abrasador verano.
Tu maltratado hígado pende de un decisivo transplante
cuando colapsa mi vesícula empedrada de cal
colisionando urgencias, sanatorios y médicos.
Tu empecinado divieso supura inmundas serosidades
que no terminan de regenerarse en el desorden de mi piel.
La aguda tendinitis de mi insumiso brazo derecho
y la exigua cojera de tu ocioso pie izquierdo.
Mis incapacitantes alergias al sol y al polen,
y a las frutas, y a las hojas y a las plumas,
y tu diligente celo en la supervivencia de los ácaros.
Tus interminables y alternativos insomnios
y mis insistentes depresiones patológicas
barajan desconciertos en la trama de una
impuesta convivencia infame.
ESTACIONES
Aquella última y definitiva noche
Exhaló en mi boca novicia
el hálito primigenio
el sabor inolvidable
de mieles desconocidas.
Acarició mi agotada frente
herida de fiebres turbulentas.
deslizó su mano diestra
sobre mi piel salobre de verano.
Rasgó mi espalda severa
con sus negras uñas de fuego.
Congeló mi terca euforia
en la tibieza de un cuerpo indulgente.
A tientas desperté desamparado
percibido el reciente vacío.
La busqué en las bocas
de todas las mujeres
en las frescas grutas
de las hembras oscuras
en las suaves ebras
de pálidas jóvenes
en las escabrosas miradas
de circunspectas viejas hechiceras
en insomnes madrugadas de rocío.
La busqué en el fuego sagrado
de todas las hogueras
en las tribus del sur
En el color del desierto,
en el amarillo violento
de un sol extranjero
y en el profundo verdor
de selvas remotas
en la iracunda piedra volcánica
en el plumaje salvaje
de un pájaro huyendo
en el congelado río a los pies
de la altiva montaña.
La busqué desesperadamente en mis venas
inflamadas de veneno
en las enajenadas aspiraciones
de mi famélico vientre
en el narcotizado mutismo
de mis pulmones macilentos
en las dóciles niñas prostitutas
y en los rincones mas sórdidos
de las ciudades pobres.
La busqué en los contaminados mares
en las aguas putrefactas
de arroyos corrompidos
en el caprichoso viento gélido
azote de las nieves eternas
en la sombra miserable
de añosos árboles invernales
en las purulentas llagas mezquinas
de hombres desdichados marginados por dios
en los indigentes ojos fatigados
de combatientes que volvían de la guerra
La busqué en desterrados pasillos de la memoria
en los penosos huecos
de interminables jornadas agotadoras
en el agobiante paso
de miles de rostros inexpresivos
en los polvorientos senderos
que languidecían al velado poniente
en fermentados licores ambarinos
responsables de mis temblorosas destrezas
en mi afilado tacto
agudizado por las tenaces espinas
en las píldoras para el dolor
que suministran escrupulosamente
a mi agridulce olvido
hasta sucumbir, derrotado
en mi naufragada conciencia.
21 mar 2011
ARCANAS
Este intrépido sol de la tarde
que humedece con descaro
mis pies desnudos bajo las tímidas sábanas,
sabe acaso que viene a visitar a un muerto?
Será este infierno de batas blancas, de inyecciones,
de esterilizadas manos, de sofisticada tecnología,
donde el sueño de la morfina me aquieta,
el paraíso artificial del que hablaba el poeta?
O me espera entonces ese perfecto Edén
promesa sagrada según las escrituras
de un paraíso de vida eterna sin enfermedad, sin dolor,
la resurrección, vida eterna después de la muerte?
Pero que es la muerte sino un paso hacia el vacío,
el inesperado trago de cicuta, el prosaico fin,
un desconocido viaje mas, un nuevo límite a desafiar?
Me niego a creer que esto sea todo…
Acaso sea entonces el preámbulo experimental de otra vida,
la ammiótica expectativa de un renacer,
la incierta posibilidad de una nueva existencia,
de reencarnar en otro ser, de nacer nuevamente por primera vez?
Seré de nuevo un niño sin memoria,
un ser sin experiencia que haya olvidado
tu gesto, tu mirada, tu perturbadora piel,
la calidez de tu voz en un arrullo?
Acaso seré capaz de no recordar
Esos pardos ojos de alondra, aquella fresca boca de primavera,
O, ignorante, te buscaré sin saberlo
en evocadores rostros de mujeres anónimas?
Renaceré en algún desconocido mundo rojizo,
con crepúsculos magentas y amarillos mares de piedra,
donde extrañas criaturas vegetales puedan curar
el cuerpo y el alma con solo mirar?
Pero ese otro idílico mundo,
que es, donde está?
Moriré viejo y enfermo como me hallo ahora,
y volveré como un ser nuevo y saludable?
Y si no renaciera en persona,
Si volviera como algo mas sutil,
un suave rumor, una caricia, un impulso, una sensación,
un intangible segundo de fuego?
El obstinado coraje del niño que comienza a caminar,
O la eufórica incertidumbre en el despertar sexual del adolescente,
la delicia del abuelo con su nieto en brazos,
O el espasmódico instante en que estalla un orgasmo?
O el feroz incentivo mercantil del brutal proxeneta,
la impasible censura de inconfesados deseos prohibidos,
O el oscuro y salvaje empuje de un pederasta,
O tal vez la irreversible congoja de un condenado a muerte?
O seré entonces una aturdida brizna en el aire,
una invisible mota de polvo suspendida a trasluz en un rayo de sol,
un nauseabundo detritus que abone una tierra nueva,
una microscópica bacteria asesina esperando la oportunidad de un cuerpo indefenso?
Seré acaso, un profano grano de polen albergado en la corola de una flor,
destinado a viajar en patas de insectos para polinizar otras flores,
O acaso el resto de una hoja que atenazada por una obrera
llegue al centro del hormiguero para transformarse en alimento de la colonia,
O seré el privilegiado espermatozoide que en una desenfrenada carrera compite
por el galardón de fecundar el óvulo maduro,
para multiplicarse en miles de células, tejidos, órganos,y por fin en un feto
y así convertirme en un nuevo honbre… o en una mujer, condenada a parir con dolor?
Seré la creación suprema de un inspirado hacedor superior,
O el ocasional juguete en la mano de un niño caprichoso?
Acaso tal vez ninguna, y solo seremos, seré, sea, soy,
la vida mas la vida
y luego mas vida aún
para seguir cambiando y transformándome
a mas vida
y luego de la vida, vida,
y aún mas allá, mas vida,
eternamente vida,
para ser luego vida,
sin descanso,
girando
en la rueda infinita de la vida.
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